Planet Earth is blue, and there’s nothing I can do…
David Bowie, Space Oddity (1969)

El 14 de febrero de 1990, la sonda Voyager 1, antes de abandonar el sistema solar y apagar su cámara definitivamente, a 6.055 kilómetros de la Tierra, tomó sus últimas fotos. Entre ellas, una que muestra nuestro planeta. como un pálido pixel azulado. Pocas imágenes muestran con igual claridad la extrema vulnerabilidad del planeta, una mota en el océano cósmico.
Carl Sagan en el episodio 13, al final de la serie Cosmos: a Personal Voyage, decía, a propósito de esta imagen:
En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en un futuro próximo, al que nuestra especie pueda migrar. Visitar, sí. Asentarse, todavía no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde hacemos nuestra parada. (…) Tal vez no haya mejor demostración de la locura de la vanidad humana que esta imagen distante de nuestro pequeño mundo.
Kenneth Boulding, en The economics of the coming spaceship earth (H. Jarrett (ed.), 1966 https://n9.cl/jzjzt3., fue el primero en identificar la Nave Espacial Tierra y en defender la economía del astronauta, que percibe la nave espacial en la que viajamos como un mundo cerrado, de recursos limitados, frente a la economía del cowboy, que cabalga por las llanuras sin límites.
Como astronautas, somos responsables de pilotar adecuadamente este vehículo. Estamos a los mandos. Pero ¿Cómo hacerlo? ¿Sabemos cómo está equipada esta nave, qué sistemas se encienden y apagan cuando apretamos un botón o accionamos una palanca en el cuadro de mandos?

Richard Buckmister Fuller, en su Operating Manual for Spaceship Earth (1969) https://n9.cl/3ig69, se atreve con un libro de instrucciones, y advierte que no podemos tener una visión de conjunto sólo analizando los sistemas por separado: todos están íntimamente conectados.
Casi al mismo tiempo, en 1969, James Lovelock da forma a esta idea a través de la hipótesis Gaia, según la cual el planeta es una entidad compleja que implica a la biosfera, atmósfera, océanos y tierra, constituyendo en su totalidad un sistema retroalimentado que busca un entorno físico y químico óptimo para la vida.
El ser humano es la mayor amenaza para el buen funcionamiento de este sistema.
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