En 1982, el mismo año que se emitió por primera vez la serie Cosmos: a Personal Voyage en la televisión pública española, mis padres se hicieron socios del Círculo de Lectores, un club de lectura que llegó a tener, en los años 90 del pasado siglo, más de un millón y medio de asociados en España.
En un país que acababa de salir de una dictadura, donde una gran parte de la población no tenía estudios primarios, ni estanterías donde colocar libros, ofrecer ediciones de calidad, enciclopedias… parecía una empresa sin futuro. Sin embargo, funcionó.
A los nuevos socios les regalaban dos libros de gran formato. El primero era Grandes acontecimientos de la historia.: bellas reproducciones de cuadros históricos o fotografías, y resúmenes en los márgenes.

El segundo, Futuro: imagen del mundo de mañana, editado en 1975, formular una hoja de ruta que permita al planeta Tierra acoger una población de 15.000 millones de humanos.
Esta cifra de población había sido utilizada por Paul R. y Anne H. Ehrlich en la Bomba demográfica para advertir de grandes hambrunas globales durante las décadas siguientes a su publicación en 1968, una más de las reflexiones preocupadas por los límites del desarrollo humano, junto, por ejemplo, a la Nave espacial Tierra de Kenneth Boulding (1966), la Gaia de James Lovelock (1969) o los Límites del crecimiento del MIT (1972), desarrolladas en los años anteriores a la publicación de Futuro.
Futuro expone, en sus primeras páginas, las implicaciones y consecuencias de estos límites, hasta que, en su página 25, formula la gran pregunta:
¿Será capaz el hombre de dominar el porvenir o habrá acabado todo dentro de cien años?
Para darle respuesta presenta tres escenarios, que proyectan hasta el año 2100 la evolución de 5 factores clave: recursos, población, alimentos, producción industrial y contaminación ambiental.
Los dos primeros, tomadas del informe Los límites del crecimiento, concluyen con un colapso de la sociedad industrial a mitad del S. XXI, teniendo en cuenta un marco de acceso limitado a los recursos naturales no renovables y extralimitación de la capacidad de los ecosistemas terrestres. Si se introduce en el modelo una mayor eficiencia en los procesos industriales y de extracción de recursos, se alcanza una población de 8.000 millones de personas mientras los niveles de contaminación se disparan y la tierra pierde productividad, lo que lleva a la escasez de alimentos y el colapso demográfico. Si se tienen en cuenta factores correctores como un gran desarrollo de la energía nuclear, el control de la contaminación, el reciclaje de los residuos o un aumento de la productividad agrícola o el control más o menos rígido de la natalidad, el colapso se demora, pero ocurre, en todo caso, antes del año 2100.
Futuro menciona un tercer escenario basado en otra simulación, de la Universidad de California, con conclusiones más optimistas, que introduce un nuevo factor: El hombre ha de tener algunas ideas salvadoras. Con innovaciones técnicas vitales las gráficas apuntan en seguida a un mundo mejor… que pueda albergar 15.000 millones de seres humanos.
(En el momento de la publicación del libro esta cifra de población ya había sido ya criticada por exagerada: actualmente, casi 60 años después, no somos ni 8.500 millones de habitantes y la previsión es alcanzar un máximo de 10.500 millones en torno al año 2080, no más)
A partir del segundo capítulo, el libro asume este tercer escenario y presenta, algunas de esas , a desarrollar antes del año 2000 para que el planeta Tierra siga albergando una civilización humana. Así, antes del año 2000, vehículos autónomos se desplazarán a grandes velocidades y las ciudades se desarrollarán verticalmente, sobre la tierra y bajo el mar. La robótica e inteligencia artificial estarán presentes en la vida cotidiana, al igual que los nuevos materiales. Las telecomunicaciones habrán hecho posible la Aldea global criticada por McLuhan en 1962, soluciones de geoingeniería habrán permitido controlar el clima, y se explotarán ya los recursos de los fondos marinos y otros astros. La ingeniería genética, aplicada al ser humano, habrá servido para mejorar su salud, adaptar su organismo a vivir en nuevos ambientes o lograr la eterna juventud…

Mientras fui un chaval volvía de vez en cuando a abrirlo. Me paraba poco en sus textos (que apenas podía comprender) y me dejaba fascinar por aquellas ilustraciones, especialmente las extraordinarias imágenes creadas por Günter Radtke: paisajes agrarios artificiales y electrificados, ciudades bajo el mar, granjas en el espacio, vehículos sin conductor con viajeros tomando el té e su cabina. Algunos titulares sonaban mágicos, destacaban por encima de los demás:
El viento y las nubes obedecerán al hombre,
los hombres respirarán como los peces,
la juventud podría durar siglos…
La base de todas estas innovaciones son un extraordinario desarrollo de la energía nuclear, la tecnificación total de la agricultura, el reciclaje completo de los residuos o el control de la natalidad, 4 de las 5 utilizadas en los escenarios del MIT que concluían en colapso. La diferencia entre los escenarios que Los límites del crecimiento y Futuro plantean radica en que, para el primero, sólo si detenemos el crecimiento del capital industrial podremos evitar el colapso, mientras Futuro ve en este desarrollo industrial y científico-técnico la única garantía de que la innovación pueda hallar soluciones a los grandes impactos que la civilización humana produce en el planeta..
Futuro cita los escenarios del informe del MIT que concluyen en colapso, pero no hace referencia al capítulo V de dicho informe, en el que se propone un estado estacionario, viable para la civilización, basado en la estabilización de la población mundial y del capital industrial, que dejan de crecer, alargando la vida útil de los productos y garantizando las necesidades básicas de la población. Esta estabilización demográfica y de capital debería ir acompañada de grandes avances en el control de la contaminación y la recuperación de materias primas, así como del desarrollo de métodos para la restauración del suelo improductivo y erosionado.
La transición a este estado estacionario permitiría, en 1972, duplicar la disponibilidad de alimentos y triplicar el valor de los servicios básicos disponibles. A pesar de la situación estacionaria alcanzada, la reducción de la disponibilidad de recursos sería constante, pero suficientemente lenta como para permitir mejoras tecnológicas que la compensasen.
De aquellas innovaciones técnicas vitales… ideas salvadoras… que Futuro planteaba, en las que descansaba la continuidad de la civilización humana en el planeta ¿Qué se ha logrado 50 años después de su publicación’
Donde más se ha avanzado es en la tecnificación de la agricultura, plasmada en mejoras cuantitativas de la productividad agrícola, que se ha duplicado, en relación peso/superficie, en los últimos 50 años, si bien a costa de disminuir la calidad de los alimentos, encarecer los procesos de producción o aumentar la dependencia tecnológica y de los combustibles fósiles para fertilizar los campos.

Hoy las telecomunicaciones son el principal medio de acceso a la información, el conocimiento y el entretenimiento, y las conexiones aéreas y ferroviarias de alta velocidad están al alcance de muchos millones de personas. Nuevos materiales, como la fibra óptica, el fullereno o el silicio cristalino tienen aplicaciones comunes en las telecomunicaciones, la medicina, la electrónica o la cosmética.
Sin embargo, estamos muy lejos de una cobertura 100% de la demanda de energía con electricidad producida en centrales nucleares. Hoy, según la OIEA, de las 3.000 previstas por Futuro tan sólo 438 estaban operativas, produciendo unos 2.900 Tw cada año, un 2% de la energía que se consume en el mundo. Los vehículos autónomos, la domótica, la robótica y la inteligencia artificial forman parte de la vida cotidiana de una parte muy pequeña de seres humanos. Cientos de experimentos de geoingeniería para absorber CO2 y contrarrestar el cambio climático están en marcha a lo largo y ancho del planeta https://map.geoengineeringmonitor.org/, si bien su aplicación a gran escala podría tener efectos impredecibles e irreversibles para la vida en la tierra.
En cuanto a la recuperación de residuos, la tasa media mundial de reciclaje está, tan solo, en torno al 14% del total. El alcance de la urbanización del mar y la minería de los fondos oceánicos es muy limitado… la colonización de Marte está programada para medianos de este siglo… La explotación de sus recursos es una perspectiva remota. La manipulación genética del ser humano está sometida a controles éticos que impiden su desarrollo más allá de las terapias destinadas a curar enfermedades.

Desde la publicación de Futuro y Los límites del crecimiento la población mundial, el PIB mundial y el consumo de energía se han multiplicado por 2, 3.5 y 2.12, respectivamente. Mientras, las condiciones que garantizan la continuidad de la civilización humana en el planeta se han ido deteriorando: las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero han provocado, por ejemplo, que la temperatura media global haya aumentado, según el IPCC, 1,07 ºC entre 1974 y 2024 y el PH de los océanos se ha reducido desde 8.11 en 1985 a 8,04 en 2024.
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En el año 2009, 28 científicos, coordinados por Johan Rockström, del Stockholm Resilience Centre y Will Steffen, de la Australian National University, identificaron 9 procesos interdependientes que afectan al funcionamiento del sistema terrestre, y establecieron umbrales que deben ser respetados si queremos mantener un espacio operativo seguro para la humanidad. Los 9 procesos deben ser tratados conjuntamente por cualquier política que persiga este objetivo.
Si en el año 2009 eran 3 las fronteras traspasadas por la humanidad (la interferencia en el ciclo del nitrógeno debido al crecimiento en el uso de fertilizantes, la integridad de la biosfera y el relacionado con el cambio climático), en la evaluación de 2015 se le unía la alteración de los paisajes naturales, que tiene un importante impacto en la biodiversidad y la regulación del ciclo del carbono. En 2023 tan solo 3 fronteras (el adelgazamiento de la capa de ozono, la acidificación de los océanos y la carga atmosférica de aerosoles) no habían sido traspasadas.

En 2025 se había superado ya también el umbral de seguridad relativo a la acidificación de los océanos.
Según Los límites del crecimiento, los factores más determinantes para determinar el fin de la civilización son la disponibilidad de recursos y el hecho de que pueden transcurrir dos generaciones entre el momento en que las políticas de control demográfico y de ajuste de capital son adoptadas y el momento en que muestran sus efectos. Ya en 1972 era urgente iniciar esta transición: cuanto más fuese demorada la toma de esta decisiones, menores serían la disponibilidad de recursos, y los niveles de servicios, alimentos y bienestar per cápita viables en este estado estacionario.
Transcurridos 50 años de aceleración del desarrollo industrial, explotación de los recursos y de acumulación de impactos en las condiciones que garantizan la vida en el planeta, estos niveles viables son mucho menores que en 1972.


